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El robo a Kim Kardashian en París: los «abuelos ladrones» y la indemnización de un euro

Cinco hombres vestidos de policía, un anillo de cuatro millones de dólares y una banda de sexagenarios. Casi diez años después, el caso terminó con una indemnización de un solo euro.

3 min de lectura · 24 de octubre de 2026
La entrada del Hôtel de Pourtalès, la residencia de lujo donde ocurrió el robo.
La entrada del Hôtel de Pourtalès, la residencia de lujo donde ocurrió el robo.Foto: Poulpy · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons · reducida.

Noticia publicada el 24 de octubre de 2026. La situación puede haber cambiado desde entonces.

Cinco hombres vestidos de policía. Una de las mujeres más famosas del mundo, atada en el baño de un hotel de París. Y un botín de varios millones de dólares.

Pero lo más increíble de este robo se supo después: la mayoría de los ladrones eran abuelos. Y la historia terminó, casi diez años más tarde, con una indemnización de un solo euro.

Aquella noche

Era la madrugada del 3 de octubre de 2016, en plena Semana de la Moda de París. Kim Kardashian se hospedaba en el Hôtel de Pourtalès, un edificio histórico convertido en residencia de lujo, muy discreta, en el centro de la ciudad.

Pasadas las tres de la mañana, el recepcionista vio llegar a varios hombres vestidos de policía. No eran policías. Lo esposaron y lo obligaron a llevarlos hasta la habitación de Kim, que estaba haciendo las maletas.

Según contó años después ante el tribunal, los hombres le exigieron el anillo. Le ataron las manos con bridas de plástico, le taparon la boca con cinta y la dejaron en el baño. En el apartamento también estaba su estilista, que logró esconderse.

Kim Kardashian en 2014.
Kim Kardashian en 2014.Foto: Eva Rinaldi · CC BY-SA 2.0 · Wikimedia Commons · reducida.

El botín y el primer error

En pocos minutos se llevaron el anillo de compromiso que le había regalado Kanye West, de unos veinte quilates, y una caja llena de joyas. Solo el anillo estaba valorado en unos cuatro millones de dólares; en total, las estimaciones del botín van de seis a diez millones.

Huyeron a pie y en bicicleta. Y ahí ocurrió el primer error: uno de ellos se cayó, y varias joyas quedaron tiradas en la calle. Al día siguiente, un transeúnte encontró una cruz de diamantes. Fue la única pieza que se recuperó: el resto, incluido el anillo, nunca apareció.

El ADN en las bridas

La clave estuvo en un detalle mínimo: en las bridas que usaron para atar a Kim, los investigadores encontraron ADN. Ese rastro los llevó hasta el hombre que, según la investigación, dirigía el grupo. Después, la policía intervino teléfonos y escuchó cómo organizaban la venta de los diamantes en Bélgica.

En enero de 2017 llegaron las detenciones: diecisiete personas, en cinco ciudades de Francia. Y vino la sorpresa: muchos de los sospechosos tenían entre sesenta y setenta años. La prensa francesa les puso un apodo que dio la vuelta al mundo: los abuelos ladrones.

Muchos de los detenidos tenían entre 60 y 70 años: la prensa los llamó «los abuelos ladrones».

El juicio, nueve años después

En mayo de 2025, Kim Kardashian viajó a París para declarar. Contó que esa noche estaba convencida de que iba a morir, y que rezó por su familia. Al final de su declaración, la jueza leyó una carta del hombre señalado como cabecilla, que tiene problemas de audición y no puede hablar. En ella pedía perdón. Kim respondió que lo perdonaba, pero que el perdón no borra el trauma.

El 23 de mayo de 2025 llegó el veredicto: ocho de los diez acusados fueron declarados culpables. El cabecilla recibió ocho años de cárcel, cinco de ellos en suspenso. Como ya habían pasado tiempo en prisión preventiva, ninguno de los condenados volvió a la cárcel.

Un detalle casi de película: uno de los condenados ya había publicado un libro contando el robo, con un título que podría traducirse como «Yo até a Kim Kardashian».

Un euro

El último capítulo llegó en septiembre de 2026, cuando un tribunal de París decidió las indemnizaciones. El recepcionista, que había pedido más de medio millón de euros, recibió unos 109.000. El hotel, 50.000. ¿Y Kim Kardashian? Un euro.

No fue un error: fue exactamente lo que ella pidió, igual que su estilista. Según dijeron, nunca se trató del dinero, sino de que se reconociera lo que pasó.

Desde aquella noche, Kim cambió su forma de vivir: ya no guarda joyas en casa, y cuando viaja suele reservar las habitaciones de al lado para su seguridad.

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Fuentes

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